jueves, 31 de enero de 2008

Cita fuera de lugar X

¿Frikismo? Llámalo como quieras... yo solo sé que mi Escuadrón Rebelde va a masacrar a tu división TIE Fighter...

miércoles, 30 de enero de 2008

Cita fuera de lugar IX

Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla

Sun Tzu

Con sabor a albaricoque

Cabizbajo ante el estante de la confianza se encontraba, no confiaba mucho en aquellos productos, aunque quizá por eso mismo existían, para salvaguardar la confianza de la gente, la marca de confianza se interesaba por sus clientes tanto como de sus ganancias y, tal y como decía en sus anuncios, ofrecía el mejor producto imaginable, la mayor dosis de confianza con sabor a menta y eucalipto transgénico, toda una delicia. Claro que quizá todo eso fuera puro marketing para obtener beneficio de un placebo que solo servía para engrosar las listas de deudas, en ese caso estarían engañando a la sociedad de un modo abusivo, y qué abusivo! los precios eran exhorbitantes, todo el mundo tenía que pedir préstamos para poder pagar una simple barrita de confianza, pese a lo innecesario de su concepción, todo el mundo podía confiar en sí mismo si quería, todo era cuestión de proponerselo. Se quedó un rato más pensando cabizbajo, al rato se levantó pesadamente y fue a dejar la compra en su sitio, solo tenía dinero para las dos barras de confianza de ese nuevo sabor sintético parecido al albaricoque, en el camino evocó el momento en que su madre le daba albaricoques y él los rechazaba, ahora nunca sabría qué sabor tenían los de verdad.

Una pequeña enfermedad

Solo era una pequeña enfermedad, un virus multiplicándose que dejó de hacerlo en cuanto las órdenes precisas se llevaron a cabo para paliarla. El experto lo dejó bien claro, la situación debía volver a los niveles anteriores, habría algunas modificaciones de comportamiento y estado, se crearían nuevas defensas y se reordenaría el organismo para aumentar su capacidad y tamaño, algunos componentes se destruirían siendo ya inservibles o de menor rendimiento. Al fin y al cabo ese virus no era tan malo, ayudaba al crecimiento.

El experto examinaba con periodicidad todos los detalles, toda la evolución, toda su historia, para poder comprender a donde se dirigía, qué camino recorrería. No era la primera vez que el virus atacaba, los síntomas se habían dado en mucho menor grado con anterioridad. En aquella ocasión se originó un nuevo sistema de condensación de material y la organización se reestructuró de forma significativa, las cosas empezaron a cambiar de lugar y hubo un caos durante un tiempo, hasta que todo se calmó, volvió a los niveles anteriores, incluso los sobrepasó y salió de la enfermedad con aspecto mejorado. Siempre ocurre, esta no tenía por qué ser una ocasión diferente. Todo volvería a la normalidad.

No son abejas en un panal, ellas son todas iguales en un lugar completamente igual que solo puede expandirse linealmente y, en ocasiones, en profundidad. No. Esto es mucho más complejo, se decía a sí mismo el experto, la estructura que observaríamos sería algo así como un ecosistema marino en el que cada uno otorga su parte y recibe a cambio algo, con una plaga que asola el lugar en intervalos cíclicos cada vez más cortos, cada vez más grandes y de mayor repercusión. Pero quien era el experto para juzgar, toda creación requiere de una destrucción previa que desmorone los pilares débiles y fortalezca los fuertes dentro de todo este sistema, se repetía una y otra vez. Además, ya había terminado la última enfermedad. Sólo un poco más grande que la anterior.

Sin embargo, de acuerdo con los estudios, llegaría otra. Y llegó antes de lo previsto, algunos síntomas empezaron a manifestarse poco después de la reestructuración final a la que se vio sometido el organismo al término de la anterior enfermedad. Parecían efectos suaves, quizá no sería tan fuerte como el estudio predijo. Quizá lo que iba a ser una gran ola solo fuera una leve marejada. Quizá la reorganización del sistema diera lugar a nuevos conceptos a estudiar para el experto, algo con que entretenerse. El experto fue a dormir un rato.

Pasaron días, el experto despertó aturdido en una habitación austeramente decorada, todo alrededor era metálico, las paredes, la letrina, la cama, se encontraba en un cubículo iluminado vagamente por unos focos en lo alto, olía a insecticida sintético. Probablemente me hayan drogado, pensó, o quizá hayan utilizado la nueva nanotecnología en auge estos últimos tiempos.

Sonó una voz rechinando por entre las paredes, La nueva reestructuración del sistema ha permitido concluir que el concepto de humano puede ser reasignado como mercancía, y como tal, puede ser comprado o vendido, la última crisis ha terminado. Bienvenido, ha pasado de ser propiedad de su empresa familiar a pertenecer a la corporación Unite, en este momento no tiene asignada ninguna tarea, comenzará un período de reasimilación...

El experto quiso suicidarse, el cambio del organismo económico durante la última crisis era un golpe inesperado y no le beneficiaba. Al menos antes su propietario era su padre asignado por la empresa Stin…

Cuando no había escasez de agua

Cuenta una leyenda urbana que, al parecer, cuando el Fürher hablaba, se podía recoger la suficiente cantidad de líquidos como para inundar Brooklyn tres veces... y eso solo por discurso

Por ello muchos historiadores barajan que tal vez esa sea la razón por la cual el público se cubría con capotes y chubasqueros, y no porque Berlín sea muy húmeda precisamente...

martes, 29 de enero de 2008

Defendiendo los campos de maíz

¡Dispara Johnny, que vienen en son de paz!

Viaje

-Sí mamá, ya he llegado. El coche está bien, el sol está en su sitio habitual, hay plantas en el suelo y la gente parece extrañamente humana, creo que sigo en el mismo planeta.

Cita fuera de lugar VIII

Cuando no sepas hacia donde vas, corre.... así serás el primero en perderte

lunes, 28 de enero de 2008

Chof - Parte V

No alcanzó a ver cómo la señorita que buscaba con la mirada le clavaba un descomunal cuchillo en la yugular. Paralizado intentó gritar, con la mala suerte de sentir su nuez partida en dos. Un torrente de sangre se introducía tanto por su esófago al estómago, como por la laringe a sus pulmones, se iba a ahogar en su sangre y…además de dolerle, lo estaba viendo. Cyanide, que era el verdadero nombre de aquella maldita maníaca lo empujo al suelo, le sacó el cuchillo del agujero del que empezó a salir sangre a borbotones mezclada con saliva y mocos, en pocos segundos lo descamisó y con la precisión de un enfermo de Parkinson agujereó el vientre del chico repetidas veces, hasta que pareció el relleno de una suculenta lasaña de carne picada con tomate.

Todo esto lo realizó antes de que la víctima desfalleciera. Para cuando se apagó del todo los ácidos de su estómago reaccionaban con la sangre, la carne, la grasa y otros gajos indescriptibles que habían salido del interior del mozo. Su rostro era desesperado, histérico, desencajado, abría descomunalmente los ojos, que parecía que se fuesen a salir del sitio e intentaba gritar con una boca, cuyos labios debían de tener una distancia de 8 cm. al menos, debió de ser frustrante para él no poder pedir ayuda, no poder si quiera proferir mas que carraspeos gorgoteantes empapados en sangre. Excitada, nuestra asesina tomó en sus manos la sierra mecánica, con la que pretendía destrozar las costillas de esta nueva alfombra sangrienta. Una vez acabó con las chuletas, cogió la batidora y licuó el corazón y los pulmones, salpicando de grumos y sangre su cara, sus brazos y todo cuanto tenia alrededor, al levantarse fue cuando se dio cuenta de que el policía se había meado encima por el miedo, “¡Qué guarro!”, pensó, “esto sólo lo suelen hacer los niños cuando ven cómo vacío a sus padres…” Entonces se quedó mirándolo, fue guapo y podría haber sido una gran persona… ¿porqué se tuvo que poner en medio?, ¿la habría querido él? Se arrodillo y le abrazó, no pudo contener las lágrimas, ¿cuanto duraría esa tortura? ¡No quería estar más tiempo sola! Necesitaba que alguien la cuidase y la hiciese sentirse bien y al fin acompañada… Qué pena de chico.

Cuando acabó de limpiarlo todo, fue al baño y tomó una ducha procurando no verter más agua de la necesaria, su cabello rojo estaba ahora más oscuro, pues no se esperaría a secar el agua chorreante. Cogió algo de ropa y se vistió. Antes de irse apagó la televisión y las luces. Quizá al día siguiente seguiría buscando el amor de una familia, pero ahora le convenía alejarse de ese lugar.

Cyanide emprendió el camino aquejada aún de su pie. La lluvia le mojaba las mejillas y refrescaba sus brazos, que tantas veces antes habían soportado con elegancia la sangre de tanta gente. Ociosa, recordaba cómo los niños de las más de treinta familias lloraban desconsolados, y cómo los padres suplicaban por las vidas de sus familiares, las noticias no conocían todos sus crímenes… se sacrificaría alguien así alguna vez por ella? Lo dudaba, pero, con la esperanza de los desamparados ansiaba encontrar la paz en una familia, aquella que la reconociese y la amase, protegiéndola de un pasado oscuro y traumático. ¡Anda, perfecto!, el perro no ladraría ahora para delatarla.

Fin

{Relato escrito por PoisonousFox.}

F = (-G*m2*m1)/r^2

¿Y esta vez que?
- Un hombre que se ha lanzado del séptimo piso, sargento...
Esta ciudad apesta.... sus habitantes son unos malditos ignorantes.
- ¿Ignorantes señor?
Ignorantes... ¿Es que acaso el desconocimiento de una ley exime de su cumplimiento?
- No señor, ni mucho menos...
Bien pues, este hombre al parecer desconocía la Ley de Gravedad...

Y se trazó un perfil con tiza alrededor del cadáver antes de retirarlo

domingo, 27 de enero de 2008

Lapsus mentales

Qué juguete más divertido, mira, se le puede girar la cabeza y luego zap! sale!

Oh vaya! No era un juguete, era un niño!




PD: La idea surgió en un bar chino en un momento de lapsus de una conversación totalmente normal.

Cita fuera de lugar VII

Este es un mensaje directo a la Ministra de Cultura y demás cerdos responsables del nivel educativo de este país, de todos los partidos que han gobernado y desde el primero hasta el último: Señoras y Señores, que les den a todos por donde menos placer les produzca, hatajo de pezzonovantes bienpagados. Ojalá se les atraganten todas las malditas reformas y todos sus recortes presupuestarios y sistemas educativos experimentales. Con todo respeto de parte de un servidor.

viernes, 25 de enero de 2008

"No ser humano no exime del reclutamiento, soldado"

He aquí una noticia que yo mismo he traducido, para daros a conocer una de las muchas cosas que os parecen "imposibles" de la Segunda Guerra Mundial, de las cuales os suelo hablar y soléis tachar de "ridículas"... tragaos vuestras palabras xD...

Memorando para un 'Oso Soldado'
Foto del propio Voytek, con la tropa

Se ha lanzado una campaña para construir un memorial permanente a un oso que pasó gran parte de su
vida en Escocia - después de luchar en la Segunda Guerra Mundial

El oso - llamado Voytek - fue adoptado en Oriente Medio por tropas polacas en 1943, convirtiéndose en más que una mascota.

El enorme animal incluso ayudó a las tropas armadas a llevar munición en la batalla de Monte Cassino *(1)

Voytek - conocido como el Oso Soldado - vivió después cerca de Hutton y terminó sus días en el zoo de Edimburgo

Fue encontrado errando por las colinas de Irán por los soldados polacos en 1943.

Le gustaban los cigarrillos y le gustaba la cerveza - bebía cerveza como cualquier hombre...
Augustyn Karolewski


Le adoptaron y a medida que crecía fue entrenado para cargar con munición de mortero pesado.


Cuando las fuerzas polacas fueron destinadas a Europa la única manera de llevarse al oso era "alistándolo", así que le fue asignado un nombre, rango y número y tomó parte de la campaña Italiana.

Jugó un papel en Monte Cassino antes de ser enviado - junto con otros 3000 soldados polacos - a un campo militar en Escocia.

Los soldados que le fueron asignados decían que era fácil "relacionarse" con el animal.

"Era como un perro - nadie se asustaba de él," dice el veterano polaco Augustyn Karolewski, que todavía vive.

Cuando las tropas fueron desmovilizadas, Voytek fue enviado al zoo de Edimburgo.

Mr Karolewski fue a verle algunas veces y descubrió que aun respondía cuando se le hablaba en polaco.

"Fui a Edimburgo una o dos veces cuando Voytek estaba allí," dijo.

"Tan pronto como mencioné su nombre se sentó en sus cuartos traseros y movió la cabeza pidiendo un cigarrillo".

"No fue fácil procurárselo... pero finalmente le conseguí uno"

Voytek fue la mayor atracción del zoo hasta su muerte en 1963.

El profesor del Instituto de Enseñanza Superior Eyemouth, Garry Paulin, está ahora escribiendo un nuevo libro, contando la increíble historia del oso.


Me gustaría destacar que, justamente Sven Hassel, autor de una serie de novelas sobre la Segunda Guerra Mundial y veterano de la misma (estuvo en el 27avo Regimiento Disciplinario Panzer) escribió sobre un oso al que los soldados vieron en una de sus muchas campañas... solo que a aquel los alemanes le llamaban "Rasputín".... ¿curiosa coincidencia? , no abundaban precisamente los osos en los ejércitos...


1 * (Os hago una aclaración: La batalla de Monte Cassino fue una cruenta batalla en la que el ejército italoalemán resultó derrotado por las tropas aliadas mientras defendía el monasterio de Cassino, donde se hallaban, además, obras de arte de valor incalculable)

jueves, 24 de enero de 2008

Cómo ocurrió - Isaac Asimov

Mi hermano empezó a dictar en su mejor estilo oratorio, ese que hace que las tribus se queden aleladas ante sus palabras.

-En el principio -dijo-, exactamente hace quince mil doscientos millones de años, hubo una gran explosión, y el universo...

Pero yo había dejado de escribir.

-¿Hace quince mil doscientos millones de años? -pregunté, incrédulo.

-Exactamente -dijo-. Estoy inspirado.

-No pongo en duda tu inspiración -aseguré. (Era mejor que no lo hiciera. Él es tres años más joven que yo, pero jamás he intentado poner en duda su inspiración.

Nadie más lo hace tampoco, o de otro modo las cosas se ponen feas.)-. Pero ¿vas a contar la historia de la Creación a lo largo de un período de más de quince mil millones de años?

-Tengo que hacerlo. Ese es el tiempo que llevó. Lo tengo todo aquí dentro -dijo, palmeándose la frente-, y procede de la más alta autoridad.

Para entonces yo había dejado el estilo sobre la mesa. -¿Sabes cuál es el precio del papiro? -dije.

-¿Qué?

(Puede que esté inspirado, pero he notado con frecuencia que su inspiración no incluye asuntos tan sórdidos como el precio del papiro.)

-Supongamos que describes un millón de años de acontecimientos en cada rollo de papiro. Eso significa que vas a tener que llenar quince mil rollos. Tendrás que hablar mucho para llenarlos, y sabes que empiezas a tartamudear al poco rato. Yo

tendré que escribir lo bastante como para llenarlos, y los dedos se me acabarían cayendo. Además, aunque podamos comprar todo ese papiro, y tú tengas la voz y yo la fuerza suficientes, ¿quién va a copiarlo? Hemos de tener garantizados un centenar de ejemplares antes de poder publicarlo, y en esas condiciones ¿cómo vamos a obtener derechos de autor?

Mi hermano pensó durante un rato. Luego dijo:

-¿Crees que deberíamos acortarlo un poco?

-Mucho -puntualicé, si esperas llegar al gran público.

-¿Qué te parecen cien años?

-¿Qué te parecen seis días?

-No puedes comprimir la Creación en sólo seis días -dijo, horrorizado.

-Ese es todo el papiro de que dispongo -le aseguré-. Bien, ¿qué dices?

-Oh, está bien -concedió, y empezó a dictar de nuevo-. En el principio... ¿De veras han de ser sólo seis días, Aarón?

-Seis días, Moisés -dije firmemente.

Solipsista - Fredric Brown

Walter B. Jehovah, por cuyo nombre no pido excusas desde que realmente fue su nombre, ha sido un solipsista toda la vida. Un solipsista, en el caso de que no conozcas la palabra, es alguien que cree que él es la única cosa que existe realmente, que el resto de la gente y el universo en general existe sólo en su imaginación, y que si él dejara de imaginarlos su existencia acabaría.

Un día Walter B. Jehovah comenzó a practicar el solipsismo. En una semana su mujer se escapó con otro hombre, perdió su trabajo como agente marítimo y se rompió la pierna en la persecución de un gato negro tratando de evitar que se cruzara en su camino.

Decidió, en la cama del hospital, acabar con todo.

Mirando a través de su ventana, hacia las estrellas, deseó que no existieran, y no estuvieron allí nunca más. Entonces él deseó que no existiera ninguna otra persona, y el hospital comenzó a estar demasiado tranquilo incluso para un hospital. Lo siguiente, el mundo, y se encontró suspendido en un vacío. Se libró de su cuerpo, y dió el paso final para tratar de acabar con su propia existencia.

No ocurrió nada.

Extraño, pensó. ¿Puede haber un límite para el solipsismo?

«Sí», dijo una voz.

«¿Quién eres?», preguntó Walter B. Jehovah.

«Soy el único que creó el universo que acabas de aniquilar. Y ahora tú has tomado mi lugar». Hubo un enorme suspiro. «Puedo, finalmente, acabar con mi existencia, encontrar olvido, y dejarte tomar posesión».

«Pero, ¿cómo puedo dejar de existir? Eso es lo que estoy intentando hacer».

«Sí, lo sé», dijo la voz. «Debes hacerlo del mismo modo que yo lo hice. Crea un universo. Espera hasta que alguien en él crea realmente lo que tú creíste y trate de dejar de existir. Entonces te puedes retirar y dejarle tomar posesión. Adiós.»

Y la voz se fue.

Walter B. Jehovah estaba sólo en el vacío, y era la única cosa que podía hacer.

Creó el cielo y la tierra.

Tardó siete días.

Chof - Parte IV

Se imaginó al joven entrando a la fuerza por la ventana, aprovechando el dolor que le impedía cometer movimientos bruscos, entonces él cogería la porra y le daría un fuerte golpe en la sien, o quizá en la boca del estómago, anulando por completo su movilidad y, por tanto tomando ventaja para masacrarla, usando los diferentes utensilios que en la cocina se encontraban, desde el popular cuchillo jamonero hasta el inusual monda-patatas. Primero él cogería el cuchillo más grande que encontrase y la amenazaría con matarla si no se dejaba, pero ella era una muchacha que resiste y lucha por su integridad física, así que contraatacaría con una patada. Forcejeando en el suelo, él quedaría por encima de ella y le daría un puñetazo que la adormecería y con desenfrenada lujuria pasaría el cuchillo por su fino cuello, deslizándose lentamente por la clavícula y bajando al esternón rasgando la tela a su paso y dejando su piel al descubierto, y para acabar, en atroz acto de salvajismo el oficial le introduciría el cuchillo en el pecho y lo sacaría para ver manar la sangre…y no quedando satisfecho lo volvería a clavar en el mismo lado pero removiendo todo cuanto hubiese en el interior ulceroso de ese cuerpo sufridor. Le daría vueltas al arma plantada, resquebrajando las costillas y astillándolas, éstas a su vez se clavarían en la carne sesgada y producirían la sensación de tener en el interior de la herida un puercoespín con púas afiladas.

Muchas atrocidades le venían a la mente, pero el chico le interrumpió:

-Seguro que esta bien, señorita?

-No, por favor entre, la puerta de entrada está atrancada, pase por la ventana, se lo ruego.

-Como quiera…

El muchacho guardó la pistola, que aun mantenía apretada entre las manos apuntando al montón de carne y huesos que fue llamado Bingo un día, y se encaramó al alfeizar.

Ella mientras tanto aprovechó la concentración del policía, para coger el cuchillo que horas antes había utilizado para cortar otras cosas y se lo guardó con dificultad en la espalda, pues no era fácil esconder un cacharro de ese tamaño, con cuatro dedos de hoja y palmo y medio de largo. No se podía fiar de nadie, no en esa situación.

-Perdone, señorita Adelaida, decía que no podía abrir la puerta, quiere que vaya a echar un vistazo? A mí por fuera no me pareció tener ningún obstáculo, así que debe ser de dentro…

- Si, claro, pase delante de mí por favor, al final del salón…

El salón-comedor era una habitación grande, con las paredes lisas de un color verde manzana muy apagado, en frente suyo una gran mesa de madera labrada restaurada al parecer recientemente ya que aun despedía un ligero y a la vez intenso olor a barniz, tenia diversos utensilios de cocina encima: una batidora, una sierrecilla eléctrica de esas que usan las amas de casa para cortar los huesos del jamón o las patas de cordero y un corta-pizzas. El hecho de encontrar esos objetos en la sala de estar le extrañó, pues la cocina era bastante grande y tenia sitio para guardarlos allí. No le dio mucha importancia, porque al hacer la limpieza se suele dejar todo en cualquier sitio.

Cuando llegó a la puerta se giró hacia la derecha sorprendido por el volumen de la televisión que estaba encendida, no había reparado en el precioso sofá de intenso granate que había tras él, era de piel y había alguien sentado.

- No dijo que estaba sola en casa?

miércoles, 23 de enero de 2008

Puntualizaciones del Capitán Iglo™ (Primo hermano por parte de madre del Capitán Pescanova™) I


¿Os habéis fijado, pequeños grumetes, que el mayor icono de protesta contra el tráfico de órganos es la corporación japonesa Yamaha™?


Anexo del Autor: Maldita sea! ¿Es que no lo pillais? Una pista: El órgano de la Iglesia de mi pueblo es Yamaha xD

martes, 22 de enero de 2008

Supuesto igualizador

Premisa principal: Queremos arreglar el mundo y evitar la pobreza. Ser todos iguales.

Vía de actuación: Recogemos todo el dinero y lo repartimos en partes iguales a todos los habitantes del planeta.

Progreso de la actuación: Cada persona, al ser libre decide si gastarlo o guardarlo.

Progreso llevado al extremo: Se forman colectividades de ricos y de pobres, con un término medio. Reaparece el capitalismo.

Conclusión: La utopía es eso mismo, nunca va a ser real. La evolución del hombre es irrevocable, somos así porque todo tiende a esto aunque se intente evitar lo contrario.

Detalle: Y el capitalismo tiende al fascismo totalitarista. Es una pena que no pueda ser de otra forma, pero es inevitable.

Refrán Moralizador III

Mi esposa tiene un gran físico

Albert Einstein

domingo, 20 de enero de 2008

Cita fuera de lugar VI

Cada uno es libre de jugar a su propia ruleta rusa... la diferencia entre lo desquiciado y lo permisible es el número de balas en el tambor del revólver...