martes, 29 de enero de 2008

Viaje

-Sí mamá, ya he llegado. El coche está bien, el sol está en su sitio habitual, hay plantas en el suelo y la gente parece extrañamente humana, creo que sigo en el mismo planeta.

Cita fuera de lugar VIII

Cuando no sepas hacia donde vas, corre.... así serás el primero en perderte

lunes, 28 de enero de 2008

Chof - Parte V

No alcanzó a ver cómo la señorita que buscaba con la mirada le clavaba un descomunal cuchillo en la yugular. Paralizado intentó gritar, con la mala suerte de sentir su nuez partida en dos. Un torrente de sangre se introducía tanto por su esófago al estómago, como por la laringe a sus pulmones, se iba a ahogar en su sangre y…además de dolerle, lo estaba viendo. Cyanide, que era el verdadero nombre de aquella maldita maníaca lo empujo al suelo, le sacó el cuchillo del agujero del que empezó a salir sangre a borbotones mezclada con saliva y mocos, en pocos segundos lo descamisó y con la precisión de un enfermo de Parkinson agujereó el vientre del chico repetidas veces, hasta que pareció el relleno de una suculenta lasaña de carne picada con tomate.

Todo esto lo realizó antes de que la víctima desfalleciera. Para cuando se apagó del todo los ácidos de su estómago reaccionaban con la sangre, la carne, la grasa y otros gajos indescriptibles que habían salido del interior del mozo. Su rostro era desesperado, histérico, desencajado, abría descomunalmente los ojos, que parecía que se fuesen a salir del sitio e intentaba gritar con una boca, cuyos labios debían de tener una distancia de 8 cm. al menos, debió de ser frustrante para él no poder pedir ayuda, no poder si quiera proferir mas que carraspeos gorgoteantes empapados en sangre. Excitada, nuestra asesina tomó en sus manos la sierra mecánica, con la que pretendía destrozar las costillas de esta nueva alfombra sangrienta. Una vez acabó con las chuletas, cogió la batidora y licuó el corazón y los pulmones, salpicando de grumos y sangre su cara, sus brazos y todo cuanto tenia alrededor, al levantarse fue cuando se dio cuenta de que el policía se había meado encima por el miedo, “¡Qué guarro!”, pensó, “esto sólo lo suelen hacer los niños cuando ven cómo vacío a sus padres…” Entonces se quedó mirándolo, fue guapo y podría haber sido una gran persona… ¿porqué se tuvo que poner en medio?, ¿la habría querido él? Se arrodillo y le abrazó, no pudo contener las lágrimas, ¿cuanto duraría esa tortura? ¡No quería estar más tiempo sola! Necesitaba que alguien la cuidase y la hiciese sentirse bien y al fin acompañada… Qué pena de chico.

Cuando acabó de limpiarlo todo, fue al baño y tomó una ducha procurando no verter más agua de la necesaria, su cabello rojo estaba ahora más oscuro, pues no se esperaría a secar el agua chorreante. Cogió algo de ropa y se vistió. Antes de irse apagó la televisión y las luces. Quizá al día siguiente seguiría buscando el amor de una familia, pero ahora le convenía alejarse de ese lugar.

Cyanide emprendió el camino aquejada aún de su pie. La lluvia le mojaba las mejillas y refrescaba sus brazos, que tantas veces antes habían soportado con elegancia la sangre de tanta gente. Ociosa, recordaba cómo los niños de las más de treinta familias lloraban desconsolados, y cómo los padres suplicaban por las vidas de sus familiares, las noticias no conocían todos sus crímenes… se sacrificaría alguien así alguna vez por ella? Lo dudaba, pero, con la esperanza de los desamparados ansiaba encontrar la paz en una familia, aquella que la reconociese y la amase, protegiéndola de un pasado oscuro y traumático. ¡Anda, perfecto!, el perro no ladraría ahora para delatarla.

Fin

{Relato escrito por PoisonousFox.}

F = (-G*m2*m1)/r^2

¿Y esta vez que?
- Un hombre que se ha lanzado del séptimo piso, sargento...
Esta ciudad apesta.... sus habitantes son unos malditos ignorantes.
- ¿Ignorantes señor?
Ignorantes... ¿Es que acaso el desconocimiento de una ley exime de su cumplimiento?
- No señor, ni mucho menos...
Bien pues, este hombre al parecer desconocía la Ley de Gravedad...

Y se trazó un perfil con tiza alrededor del cadáver antes de retirarlo

domingo, 27 de enero de 2008

Lapsus mentales

Qué juguete más divertido, mira, se le puede girar la cabeza y luego zap! sale!

Oh vaya! No era un juguete, era un niño!




PD: La idea surgió en un bar chino en un momento de lapsus de una conversación totalmente normal.

Cita fuera de lugar VII

Este es un mensaje directo a la Ministra de Cultura y demás cerdos responsables del nivel educativo de este país, de todos los partidos que han gobernado y desde el primero hasta el último: Señoras y Señores, que les den a todos por donde menos placer les produzca, hatajo de pezzonovantes bienpagados. Ojalá se les atraganten todas las malditas reformas y todos sus recortes presupuestarios y sistemas educativos experimentales. Con todo respeto de parte de un servidor.

viernes, 25 de enero de 2008

"No ser humano no exime del reclutamiento, soldado"

He aquí una noticia que yo mismo he traducido, para daros a conocer una de las muchas cosas que os parecen "imposibles" de la Segunda Guerra Mundial, de las cuales os suelo hablar y soléis tachar de "ridículas"... tragaos vuestras palabras xD...

Memorando para un 'Oso Soldado'
Foto del propio Voytek, con la tropa

Se ha lanzado una campaña para construir un memorial permanente a un oso que pasó gran parte de su
vida en Escocia - después de luchar en la Segunda Guerra Mundial

El oso - llamado Voytek - fue adoptado en Oriente Medio por tropas polacas en 1943, convirtiéndose en más que una mascota.

El enorme animal incluso ayudó a las tropas armadas a llevar munición en la batalla de Monte Cassino *(1)

Voytek - conocido como el Oso Soldado - vivió después cerca de Hutton y terminó sus días en el zoo de Edimburgo

Fue encontrado errando por las colinas de Irán por los soldados polacos en 1943.

Le gustaban los cigarrillos y le gustaba la cerveza - bebía cerveza como cualquier hombre...
Augustyn Karolewski


Le adoptaron y a medida que crecía fue entrenado para cargar con munición de mortero pesado.


Cuando las fuerzas polacas fueron destinadas a Europa la única manera de llevarse al oso era "alistándolo", así que le fue asignado un nombre, rango y número y tomó parte de la campaña Italiana.

Jugó un papel en Monte Cassino antes de ser enviado - junto con otros 3000 soldados polacos - a un campo militar en Escocia.

Los soldados que le fueron asignados decían que era fácil "relacionarse" con el animal.

"Era como un perro - nadie se asustaba de él," dice el veterano polaco Augustyn Karolewski, que todavía vive.

Cuando las tropas fueron desmovilizadas, Voytek fue enviado al zoo de Edimburgo.

Mr Karolewski fue a verle algunas veces y descubrió que aun respondía cuando se le hablaba en polaco.

"Fui a Edimburgo una o dos veces cuando Voytek estaba allí," dijo.

"Tan pronto como mencioné su nombre se sentó en sus cuartos traseros y movió la cabeza pidiendo un cigarrillo".

"No fue fácil procurárselo... pero finalmente le conseguí uno"

Voytek fue la mayor atracción del zoo hasta su muerte en 1963.

El profesor del Instituto de Enseñanza Superior Eyemouth, Garry Paulin, está ahora escribiendo un nuevo libro, contando la increíble historia del oso.


Me gustaría destacar que, justamente Sven Hassel, autor de una serie de novelas sobre la Segunda Guerra Mundial y veterano de la misma (estuvo en el 27avo Regimiento Disciplinario Panzer) escribió sobre un oso al que los soldados vieron en una de sus muchas campañas... solo que a aquel los alemanes le llamaban "Rasputín".... ¿curiosa coincidencia? , no abundaban precisamente los osos en los ejércitos...


1 * (Os hago una aclaración: La batalla de Monte Cassino fue una cruenta batalla en la que el ejército italoalemán resultó derrotado por las tropas aliadas mientras defendía el monasterio de Cassino, donde se hallaban, además, obras de arte de valor incalculable)

jueves, 24 de enero de 2008

Cómo ocurrió - Isaac Asimov

Mi hermano empezó a dictar en su mejor estilo oratorio, ese que hace que las tribus se queden aleladas ante sus palabras.

-En el principio -dijo-, exactamente hace quince mil doscientos millones de años, hubo una gran explosión, y el universo...

Pero yo había dejado de escribir.

-¿Hace quince mil doscientos millones de años? -pregunté, incrédulo.

-Exactamente -dijo-. Estoy inspirado.

-No pongo en duda tu inspiración -aseguré. (Era mejor que no lo hiciera. Él es tres años más joven que yo, pero jamás he intentado poner en duda su inspiración.

Nadie más lo hace tampoco, o de otro modo las cosas se ponen feas.)-. Pero ¿vas a contar la historia de la Creación a lo largo de un período de más de quince mil millones de años?

-Tengo que hacerlo. Ese es el tiempo que llevó. Lo tengo todo aquí dentro -dijo, palmeándose la frente-, y procede de la más alta autoridad.

Para entonces yo había dejado el estilo sobre la mesa. -¿Sabes cuál es el precio del papiro? -dije.

-¿Qué?

(Puede que esté inspirado, pero he notado con frecuencia que su inspiración no incluye asuntos tan sórdidos como el precio del papiro.)

-Supongamos que describes un millón de años de acontecimientos en cada rollo de papiro. Eso significa que vas a tener que llenar quince mil rollos. Tendrás que hablar mucho para llenarlos, y sabes que empiezas a tartamudear al poco rato. Yo

tendré que escribir lo bastante como para llenarlos, y los dedos se me acabarían cayendo. Además, aunque podamos comprar todo ese papiro, y tú tengas la voz y yo la fuerza suficientes, ¿quién va a copiarlo? Hemos de tener garantizados un centenar de ejemplares antes de poder publicarlo, y en esas condiciones ¿cómo vamos a obtener derechos de autor?

Mi hermano pensó durante un rato. Luego dijo:

-¿Crees que deberíamos acortarlo un poco?

-Mucho -puntualicé, si esperas llegar al gran público.

-¿Qué te parecen cien años?

-¿Qué te parecen seis días?

-No puedes comprimir la Creación en sólo seis días -dijo, horrorizado.

-Ese es todo el papiro de que dispongo -le aseguré-. Bien, ¿qué dices?

-Oh, está bien -concedió, y empezó a dictar de nuevo-. En el principio... ¿De veras han de ser sólo seis días, Aarón?

-Seis días, Moisés -dije firmemente.

Solipsista - Fredric Brown

Walter B. Jehovah, por cuyo nombre no pido excusas desde que realmente fue su nombre, ha sido un solipsista toda la vida. Un solipsista, en el caso de que no conozcas la palabra, es alguien que cree que él es la única cosa que existe realmente, que el resto de la gente y el universo en general existe sólo en su imaginación, y que si él dejara de imaginarlos su existencia acabaría.

Un día Walter B. Jehovah comenzó a practicar el solipsismo. En una semana su mujer se escapó con otro hombre, perdió su trabajo como agente marítimo y se rompió la pierna en la persecución de un gato negro tratando de evitar que se cruzara en su camino.

Decidió, en la cama del hospital, acabar con todo.

Mirando a través de su ventana, hacia las estrellas, deseó que no existieran, y no estuvieron allí nunca más. Entonces él deseó que no existiera ninguna otra persona, y el hospital comenzó a estar demasiado tranquilo incluso para un hospital. Lo siguiente, el mundo, y se encontró suspendido en un vacío. Se libró de su cuerpo, y dió el paso final para tratar de acabar con su propia existencia.

No ocurrió nada.

Extraño, pensó. ¿Puede haber un límite para el solipsismo?

«Sí», dijo una voz.

«¿Quién eres?», preguntó Walter B. Jehovah.

«Soy el único que creó el universo que acabas de aniquilar. Y ahora tú has tomado mi lugar». Hubo un enorme suspiro. «Puedo, finalmente, acabar con mi existencia, encontrar olvido, y dejarte tomar posesión».

«Pero, ¿cómo puedo dejar de existir? Eso es lo que estoy intentando hacer».

«Sí, lo sé», dijo la voz. «Debes hacerlo del mismo modo que yo lo hice. Crea un universo. Espera hasta que alguien en él crea realmente lo que tú creíste y trate de dejar de existir. Entonces te puedes retirar y dejarle tomar posesión. Adiós.»

Y la voz se fue.

Walter B. Jehovah estaba sólo en el vacío, y era la única cosa que podía hacer.

Creó el cielo y la tierra.

Tardó siete días.

Chof - Parte IV

Se imaginó al joven entrando a la fuerza por la ventana, aprovechando el dolor que le impedía cometer movimientos bruscos, entonces él cogería la porra y le daría un fuerte golpe en la sien, o quizá en la boca del estómago, anulando por completo su movilidad y, por tanto tomando ventaja para masacrarla, usando los diferentes utensilios que en la cocina se encontraban, desde el popular cuchillo jamonero hasta el inusual monda-patatas. Primero él cogería el cuchillo más grande que encontrase y la amenazaría con matarla si no se dejaba, pero ella era una muchacha que resiste y lucha por su integridad física, así que contraatacaría con una patada. Forcejeando en el suelo, él quedaría por encima de ella y le daría un puñetazo que la adormecería y con desenfrenada lujuria pasaría el cuchillo por su fino cuello, deslizándose lentamente por la clavícula y bajando al esternón rasgando la tela a su paso y dejando su piel al descubierto, y para acabar, en atroz acto de salvajismo el oficial le introduciría el cuchillo en el pecho y lo sacaría para ver manar la sangre…y no quedando satisfecho lo volvería a clavar en el mismo lado pero removiendo todo cuanto hubiese en el interior ulceroso de ese cuerpo sufridor. Le daría vueltas al arma plantada, resquebrajando las costillas y astillándolas, éstas a su vez se clavarían en la carne sesgada y producirían la sensación de tener en el interior de la herida un puercoespín con púas afiladas.

Muchas atrocidades le venían a la mente, pero el chico le interrumpió:

-Seguro que esta bien, señorita?

-No, por favor entre, la puerta de entrada está atrancada, pase por la ventana, se lo ruego.

-Como quiera…

El muchacho guardó la pistola, que aun mantenía apretada entre las manos apuntando al montón de carne y huesos que fue llamado Bingo un día, y se encaramó al alfeizar.

Ella mientras tanto aprovechó la concentración del policía, para coger el cuchillo que horas antes había utilizado para cortar otras cosas y se lo guardó con dificultad en la espalda, pues no era fácil esconder un cacharro de ese tamaño, con cuatro dedos de hoja y palmo y medio de largo. No se podía fiar de nadie, no en esa situación.

-Perdone, señorita Adelaida, decía que no podía abrir la puerta, quiere que vaya a echar un vistazo? A mí por fuera no me pareció tener ningún obstáculo, así que debe ser de dentro…

- Si, claro, pase delante de mí por favor, al final del salón…

El salón-comedor era una habitación grande, con las paredes lisas de un color verde manzana muy apagado, en frente suyo una gran mesa de madera labrada restaurada al parecer recientemente ya que aun despedía un ligero y a la vez intenso olor a barniz, tenia diversos utensilios de cocina encima: una batidora, una sierrecilla eléctrica de esas que usan las amas de casa para cortar los huesos del jamón o las patas de cordero y un corta-pizzas. El hecho de encontrar esos objetos en la sala de estar le extrañó, pues la cocina era bastante grande y tenia sitio para guardarlos allí. No le dio mucha importancia, porque al hacer la limpieza se suele dejar todo en cualquier sitio.

Cuando llegó a la puerta se giró hacia la derecha sorprendido por el volumen de la televisión que estaba encendida, no había reparado en el precioso sofá de intenso granate que había tras él, era de piel y había alguien sentado.

- No dijo que estaba sola en casa?

miércoles, 23 de enero de 2008

Puntualizaciones del Capitán Iglo™ (Primo hermano por parte de madre del Capitán Pescanova™) I


¿Os habéis fijado, pequeños grumetes, que el mayor icono de protesta contra el tráfico de órganos es la corporación japonesa Yamaha™?


Anexo del Autor: Maldita sea! ¿Es que no lo pillais? Una pista: El órgano de la Iglesia de mi pueblo es Yamaha xD

martes, 22 de enero de 2008

Supuesto igualizador

Premisa principal: Queremos arreglar el mundo y evitar la pobreza. Ser todos iguales.

Vía de actuación: Recogemos todo el dinero y lo repartimos en partes iguales a todos los habitantes del planeta.

Progreso de la actuación: Cada persona, al ser libre decide si gastarlo o guardarlo.

Progreso llevado al extremo: Se forman colectividades de ricos y de pobres, con un término medio. Reaparece el capitalismo.

Conclusión: La utopía es eso mismo, nunca va a ser real. La evolución del hombre es irrevocable, somos así porque todo tiende a esto aunque se intente evitar lo contrario.

Detalle: Y el capitalismo tiende al fascismo totalitarista. Es una pena que no pueda ser de otra forma, pero es inevitable.

Refrán Moralizador III

Mi esposa tiene un gran físico

Albert Einstein

domingo, 20 de enero de 2008

Cita fuera de lugar VI

Cada uno es libre de jugar a su propia ruleta rusa... la diferencia entre lo desquiciado y lo permisible es el número de balas en el tambor del revólver...

Chof - Parte III

Volvieron a llamar, esta vez tres timbrazos, pero ella no iba a abrir, estaba abstraída en su dolor físico. El individuo que llamaba se cansó de esperar, o eso pareció, porque un minuto más tarde ella escuchó un sonido a su espalda, se giró y una sombra que asomaba por la ventana de la cocina amenazaba con mirada penetrante en la oscuridad. De repente los ladridos de un perro, seguramente grande asustaron al asaltante nocturno, pero éste no parecía moverse, los ladridos cesaron atados a un gruñido rápidamente seguido de un doloroso y desgarrador alarido. La sombra del hombre hizo ademán de apuntar hacia abajo, y atestó el disparo definitivo a su atacante, que se desplomó en un sonido tordo. Desconcertada y con los ojos en blanco del asombro se alzó, intentando despetrificarse tomó aire y haciendo de tripas valor se encaminó con esfuerzo, cojeando hacia la silueta maldita que tanto la mortificaba.
Abrió la ventana con decisión y cuál fue su sorpresa el ver a un joven policía, nervioso como una maraca que la miraba con asombro.

- Lo siento! No pretendía matarlo, solo quería que me soltase… tengo orden de vigilar los alrededores y me acerqué a preguntar si habían visto algo…Verá, es que… tengo pánico a los perros….La chica se asomó para ver qué fue la causa de la congoja del oficial, y vio una fiesta de sangre y pelos de perro que rodeaban el cadáver de un magnifico ejemplar de pastor alemán bien alimentado y, por los acontecimientos, perfectamente adiestrado. Una lástima de animal. Volvió a mirar al policía, parecía intrigado y éste lo confirmó:

-Es usted Adelaida? La mujer de la casa?...

-Si!, por qué quiere saberlo?

-Ocurre algo? Antes he llamado y no me ha abierto, va todo bien?

-Si, por supuesto, mis hijos se han ido con mi marido de excursión al campo y yo me he quedado sola viendo la tele con los cascos puestos, una manía entupida, jajaja -rió nerviosa.

No le agradaba este chico, parecía ocultar algo siniestro, quizá se estaba volviendo paranoica con todo lo que estaba pasando últimamente, pero las precauciones que debía tomar tenían que ser máximas y un individuo salido de la nada no inspiraba confianza alguna. Se imaginó al joven entrando a la fuerza por la ventana, aprovechando el dolor que le impedía cometer movimientos bruscos, entonces...

viernes, 18 de enero de 2008

La urraca

En el desierto vivía una urraca, plumas negras, vista aguda y pico prominente. Armas letales para la caza, siempre atenta acechando a una presa, o cerrando un ojo y vigilando con el otro mientras descansaba.

La incertidumbre del futuro, que representaremos como una oscura tormenta en el horizonte de una noche estrellada y sin luna se acerca veloz y silenciosa, como la carrera del chacal ante su victima. Lagartos, escarabajos, pequeños animales incapaces de soportar la tortura de los rayos luminosos del cielo huyen a algún refugio seguro.

Pero esta vez el pequeño y escurridizo animalito no atacará para saciar su hambre, observará impávido a la urraca, observando su comportamiento, acercándose, examinándola, sintiéndola. El ave, inmóvil, no parece respirar, su única muestra de vida son unos ligeros cabeceos, espasmos fugaces que terminan en el lugar en el que empiezan. Mira la tormenta, contempla el refulgir de los truenos. El chacal se sienta a su lado a contemplar el espectáculo erguido sobre sus patas delanteras, su pezuña roza su ala, su piel sus plumas, sus auras se funden.

La tormenta llega, la incertidumbre que ayer fue del futuro es ahora del presente. El tiempo se para, el instante se hace eterno, el frío es una ilusión impermeable ajena a los sentidos de ambos seres, la brisa desaparece, cae el rayo. En un instante el ángel del futuro en el presente desciende del cielo, su resplandor irradia bondad en su violento viaje hacia la tierra, solo hay Bien, solo claridad, la más blanca claridad. Y al instante siguiente desaparece cayendo la noche cerrada.

Amanece, chacal y urraca abren los ojos poco a poco acostumbrándose a la luz del día, se miran, sonríen.

-Llevo toda la vida buscándote. Te quiero.

-Yo también a ti. Te quiero.

La mañana muestra como en el desierto dos cuerpos desnudos entrelazan sus manos, acercan sus rostros, se abrazan, se besan, su búsqueda ha terminado.

Sueños

Me encuentro caminando por pasillos metálicos, anchos y poco iluminados. Al llegar a una intersección observo como se acerca un hombre-perro enfundado en armadura y con aire soberbio, destaca su collar de pinchos en el cuello. Con una correa arrastra sin esfuerzo a un humano gordo y seboso desnudo, pálido, en ropa interior, sudando y llorando, temeroso.

-No me gusta tu actitud.

Levanto mi arma y lo mato sin reflexionar, su cuerpo cae al suelo aflojando la correa, soltando al humano.

El hombre-perro desaparece en una luz, como su armadura y la correa. El gordo se libera, consigue levantarse y agradecido viene a arrodillarse hacia mí.

-Que asco de humanos. Traidores.

Disparo nuevamente mi arma.

Ratas

Correteaban por las alcantarillas... subían, bajaban y volvían a subir. Mordían cables, tuberías. Antes de que te dieras cuenta, te podían devorar un brazo limpiamente.. dejando solo un par de tendones infectos alrededor de una columna de hueso...
Su apetito era insaciable. Su voracidad inmedible. Comen, tragan. Quieren más. Nunca hay suficiente. Y todas son iguales... bueno, todas no.. las hay gordas, negras, con los ojos inyectados en sangre... pero siguen siendo ratas...
¿Sabes qué?
- ¿Que?
Que aunque sean ratas, aunque sean gordas y malolientes, aunque en sus tripas se digieran partes de niños, de animales muertos, de desperdicios, aunque devorarían a uno de nosotros sin dudarlo si tuviesen la ocasión... las prefiero a los que viven arriba... son lo mismo, peor al menos estas son sinceras con sus intenciones.
- ¿Quieres otro trozo?
Si, claro...
- No está tan tierna como siempre...
Te he dicho que las blancas están mejor.

Chof - Parte II

El padre, con las cuencas de los ojos vacías, como un hoyo escarbado en tierra en el que se ha usado agua para ablandar la materia, al igual que el resto de la familia. Tenía sentado a un chico de no más de diez años en las rodillas, la espalda del primogénito se hundía en el agujero donde en otro momento se encontraban estómago, páncreas, intestinos y demás vísceras. Sin embargo, en lugar de estar abrazándolo, la mano y el antebrazo del hombre atravesaban la caja torácica del crío, dejándolo como una figurita de poner lápices, con la cabeza inclinada hacia la derecha. Al lado del patriarca, la santa madre yacía con la cabeza reposando sobre el hombro dislocado del marido, la boca abierta y desencajada de la mujer hacia pensar en más de un acto fálico, pero ni una gota blanca ensuciaba el abundante carmín que manaba de la cavidad oral de la preciosa mujer, ni los dientes, dado que no estaban, lo único que quedaba de ellos eran numerosos agujeros en las sangrantes, rasgadas y amoratadas encías, que casi se desprendían delicadamente encima de la lengua martilleada. Ésta abrazaba cariñosa y maternalmente el cuerpo violado de una criatura de unos dos años, cuya cabeza descansaba empalada por una de las manos de la ideal esposa, cuidadora de los suyos, que esta vez no pudo evitar la deliciosa masacre en la que habían sido enredados, nunca mejor dicho.
En general, la estampa no podía ser más artística, la armonía de colores era perfecta, resaltaba el rojo sangre por encima de todo, que hace conjunto perfectamente con el ocre del sillón mortal y los alegres azules y amarillos pastel de las vestimentas o las paredes, con sus pobres cuadros kitsch, y la moqueta, todo moteado de un sutil y provocativo bermellón. Delante del asiento familiar, en el suelo, desparramados con gusto, algunos juguetes de Playschool, unos patines rosa chicle con enganches lilas y un camión azul azafata con las ruedas verdes, las notas de color a una instantánea para la posteridad: La familia que permanece unida, muere unida… con estilo!Uah! Pensó nuestra protagonista al oír un ruido en la puerta, “quien será a estas horas?”, se preguntó, no obtuvo respuesta…Meeeek! Sonó el timbre y en un estado cardíaco fue a mirar quién era, pues no esperaba a nadie y ya era muy tarde. El corazón parecía salírsele de la boca, casi notaba el sabor… inesperadamente resbaló, con tan mala suerte de clavarse la esquina de una pata de la mesa en los dedos del pié, una corriente de dolor viajó rápidamente por su columna ametrallándole la nuca, le entraron unas ganas incontrolables de gritar, pero se mordió fuertemente la lengua, que sangró débilmente calmando su crispación. Intentó ponerse en pie, pero le dolía demasiado como para levantarse, así que permaneció inmóvil unos minutos.

martes, 15 de enero de 2008

WWJD? o "Explicación del humor extranjero I"

En fin... en muchas ocasiones me resulta claramente difícil hacerme entender aquí, por mis semejantes... ¿Será porque soy un desplazado? ¿Un desterrado? ¿Porque no tengo un dominio adecuado del idioma? ¿Será por la mantequilla?... Lo que sea, al grano.. La cuestión es que, como en muchísimas ocasiones anteriores, vienen a mí recuerdos de cuando vivía, de más joven, entre todo tipo de culturas: griegos, italianos, taiwaneses, chipriotas, turcos, chinos... e incluso tenía unos "tíos" libaneses... pero sobre todo, vivía entre estadounidenses (aka "americanos")...
A donde quiero llegar es intentar explicaros una de las "coñas" que a veces me siento incapaz de traducir o bien de "adaptar". Y creo que lo he conseguido. Me remontaré al principio:

Cuando vivía allí, iba un colegio religioso angloamericano (si, es cierto). Bueno, religioso angloamericano católico, porque hay que especificar.. y es que he llegado a ver colegios religiosos protestantes, judíos, musulmanes e incluso hinduístas.
Así pues, nos educaban en "valores cristianos", que básicamente es la moral general que se ha de tener (hay que admitirlo), ya sabéis: "No mentirás", "no robarás", "Da a los que no tienen", etc... pero sumándole, claro está por su cualidad de religión, el amor ciego a Dios, la "incuestionabilidad", y la negación de las demás religiones (y que, personalmente, aunque acaté con respeto, nunca acepté... convirtiendo las clases de religión en una situación violenta para la profesora, debido a mis preguntas incómodas)

Bien pues, un "lema religioso" que he oído muchas veces, y que se ha popularizado mucho es "What would Jesus do?" o "WWJD?" (¿Qué es lo que haría Jesús?) que, según lo que nos "enseñaron", es la pregunta que un buen cristiano debería de hacerse cuando se enfrenta a una situación que le indigna, enrabia, le induce a cometer pecado y demás... un tipo de represión del instinto básico animal...y no tan animal.
Entonces, más de una vez, cuando una situación/persona/animal me han molestado, fastidiado, jodido y/o demás, para dar un poco de optimismo a la situación, he dicho alguna vez "WWJD?"... y claro... he sido regalado con incomprensión total o bien, si he tratado de explicarlo, con dejar la idea a los demás de que soy un religioso.... más bien todo lo contrario.

¡Pero he dicho que esta vez podría explicarlo! Y lo haré.... Se dice que una imagen vale más que mil palabras, bien pues, sea... y espero así dejarlo claro xD